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*Por el doctor Carlos Guillermo Cotti Merlo
Hasta no hace mucho tiempo atrás se consideraba al hueso que forman los maxilares como un tejido de poca actividad
metabólica , y que ésta sólo se incrementaba ante situaciones traumáticas o patológicas, basada esta estimación ,quizás, en estudios fisiológicos insuficientes o bien por la falta de elementos de laboratorio que permitiesen estudios más específicos.
Afortunadamente, a partir de la segunda mitad de siglo XX la inclusión de trazadores radioactivos como el 47Ca y el 45Ca , permitieron establecer que, por el contrario a lo que se pensaba, el tejido óseo de los maxilares no sólo se comportan como el resto óseo de la economía, sino que a su vez , y en especial el maxilar inferior, poseen un metabolismo mucho más acelerado que el resto del esqueleto, con el agregado de poseer una estructura trabecular diferente en su ubicación espacial por cuanto, éstas, adoptan una dirección piramidal.
Tal circunstancia, reconoce su origen en las múltiples inserciones musculares que lo afectan y, que a su vez, le confieren puntos de tracción a consecuencia los movimientos del habla y masticación, como así también la presencia de elementos embrionarios- las piezas dentarias- en sus distintos estados evolutivos.
Además de los factores mencionados precedentemente, no debemos olvidar los imponderables que se van presentando durante la vida del individuo como ser: tratamientos de ortodoncia, caries, la colocación de prótesis fija, exodoncias, colocación de prótesis removibles, implantes oseointegrados, como así también a los de origen patológico como tumores de distinta consideración, todo lo cual exige un permanente recambio tisular óseo.
Ahora bien, sabemos que tanto el hombre como la mujer, entre los 40 y 60 años de edad, sufre alteración en su capacidad de producción de hormonas sexuales, lo que conlleva , especialmente a la mujer, a padecer no sólo la pérdida excesiva de calcio, sino de incapacidad para fijar el que le ingresa mediante la ingesta alimenticia diaria.
Este desequilibrio hormonal provoca, como osteopatía, la perdida exagerada del ion calcio provocando la osteopenia y, en mayor grado, la osteoporosis disminuyendo o quitando al hueso su densidad ideal.
Todas las especialidades de la odontología, en menor o mayor grado, deben tener en cuenta al hueso, ya que éste es el que soporta la pieza dentaria y de él dependerá su permanencia en boca, como también es el que se verá eventualmente afectado por patologías que demandarán la intervención quirúrgica .
A partir de lo expuesto cabe reflexionar si no ha llegado el momento de rever nuestra actitud, como odontólogos , al momento de tratar al paciente que manifieste o que sospechemos de alguna patología que pudiera haber comprometido su salud ósea ,y comenzar a considerar
Una evaluación de su estado óseo a nivel maxilar.
Negar actualmente la indicación de una densitometría ósea de los maxilares, resulta tan impensable como el de suponer que una empresa constructora levante un edificio sin haber realizado previamente un estudio e suelos.
En la práctica implantológica está demostrado que entre un 70 y 80% de los fracasos, se debe exclusivamente el haber colocado el implante sobre hueso osteopénico.
Esta contingencia además de provocar el fracaso, desanima al paciente y genera desconfianza de éste hacia el profesional por no haber sabido evaluar las consecuencias.
La indicación de una densitometría maxilar, es un estudio no invasivo ,de baja radiación ya que solo recibe el paciente 10 mrem , no necesita preparación previa y es de bajo costo.
Aquí caben las siguientes aclaraciones:
La densitometría ósea de los maxilares no reemplaza a la radiografía panorámica ni a la tomografía computada. Es un método más de diagnóstico, ya que la radiografía panorámica nos indicará la altura de hueso. La tomografía computada el espesor de ese hueso y la densiometría el grado de densidad o “dureza” de ese hueso.
La determinación de osteopenia no lleva implícita “per se” la imposibilidad “ad limitum” de concretar el tratamiento implantario, ya que el paciente puede ser sometido a tratamiento para recuperar el grado de densidad deseado que permita la colocación de implante.
Bibliografía
* La Asociación de Métodos SPECT YPQCT –Vol XII-125-2003- V.Montangero-H-García del Río-C.Alak-E-Roldán
* Desarrollo de un Algoritmo-Diagnóstico para la Determinación de la Densidad Mineral Osea en los Huesos Maxilares Humanos- E.Roldan
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